En el principio hízose la noche: una noche falsamente eterna que nunca se convierte ni siquiera en madrugada, por lo cual, el día primero, Dios Nuestro Señor (además de crearse a sí mismo) crea el día y, como el palizón le deja agotado, tiene tanto sueño que no se aclara y se echa a dormir, actividad que le ocupa hasta el día sexto, en que se despierta y, deprisa y corriendo, tiene que crear el universo, el ancho mundo, los vegetales, los animales, los homínidos, la física nuclear y los fantasmas, que (como son tan alocaldos) se dedican a pintar el cielo de color azul, pues habéis de saber que en un principio (es decir: las cinco primeras jornadas) el cielo era de color verde, razón por la cual se confundía muy a menudo con los prados de cesped, a los cuales, a su vez, les parece ahora monótono llevar una existencia tan verde, y se tornasuelan en bellas gamas de colores que vuelven locos de envidia a los arcos iris los cuales, para no ser menos, adoptan la forma de figuras geométricas: cuadrados, triángulos, cubos, cilindros y, sobre todo, pirámides, que asombran a los faraones egipcios, personajes sumamente enamoradizos que deciden tomarlas bajo su tutela, cosa que las entristece sobremanera y las hace adoptar esa coloración polvorienta, producto de la tristeza y las lágrimas derramadas sobre el Nilo, que a estas alturas no es todavía un río sino un torrente bordeado de pitas, y con un quiosco de bebidas novecentistas donde un señor vestido de gris pide el juego del parchís, y un señor chapucero pide el salero, y un tranviario desconocido pide una cabeza de burro con cocido, y una puta con bigote rubio pide pan con tomate en el Vesubio, y un chavalito progre con melena pide vino blanco en la cena, y un gitano orejudo pide un aviador cornudo (!y le dan uno de Cornualles!), y un señor del Ampurdan pide que le cambien el pan (que esta seco), y un taxista despistado pide que le corten el brazo, y los coros de Clavé piden té, y una señora de Gerona pide huevos y una litrona, y un fraile capuchino pide un poco más de vino, y un grupo de comunistas pide que cambien los taxistas, y un grupo de jorobados pide copas de calvados, y un novelista pide muslos de ciclista (a la vasca), y un artista plástico y conceptual pide cerveza, y un vigilante pide bogavante, y un homosexual pide un real, y un heterosexual pide un aval, y un abogado de Murano pide que le corten la mano, y un regimiento de ranas se queda con las ganas, y a un señorito le cortan el pito, y un obrero se tira un pedo, y un burgués es un hijo de puta, y una nueva prostituta enseña una teta y pide lechuga y le dan pezones de atleta y dice, ¡ay caramba!..... CONTINUARÁ